jueves, 14 de febrero de 2008

Marcelo Ruíz: Doloroso adiós a un periodista

Falleció ayer en Capital Federal. Trabajaba en Jornada. Tenía 38 años. Consternación.
Entra a la redacción con los ojos hinchados por la siesta que seguramente no quería abandonar. Mira alrededor buscando alguna sonrisa cómplice. Enseguida empiezan las preguntas rutinarias que lentamente se van convirtiendo en largas charlas de la redacción. Tarda en acomodar las cosas que trae al hombro. Festeja un chiste. Hace otros dos, que todos celebramos. Después empieza a volcar el trabajo cotidiano, el de esa profesión que abraza desde hace no se sabe cuántos años, pasando de redacción en redacción, saltando por estudios de radio. Es periodista. Uno más de los tantos periodistas anónimos que pueblan esos largos salones de computadoras amontonadas, que sufren o gozan con cada noticia. Es tan alegre como cabrón. Ama a su Boca de toda la vida y alienta a la broma conjunta buscando aliados para alguna salida disparatada. Cuando llega la noche, vuelve a poner al hombro sus cosas. Tal vez, igual que pone al hombro sus sueños. Los comparte con su hijo y su mujer rumbo a su casa, tejiendo en el camino mil historias familiares. Las de ayer, hoy y mañana.Casi un pibe todavía, sus 38 no parecen reales porque una panza prominente y su calvicie galopante se encargan de sumarle algunos meses a su sonrisa de pibe de la calle, de atorrante de algún barrio de malandras.Cuesta hablar de "El Pollo" en pasado. Cuesta pensar que ya no va a hacer lo que hacía, que no lo tendremos más. Cuesta creer en esa muerte súbita. Para nosotros lo mejor era tenerlo. Y en eso seguiremos pensando. "Las personas no mueren. Sólo mueren aquellas a las que la gente olvida".Nosotros no te vamos a olvidar. #

Publicado en el Diario Jornada el 13 de Febrero

Murió el Poyo Ruiz


Hoy, luego de una operación al corazón falleció Marcelo Poyo Ruiz. Un tipo bárbaro, con pocas pulgas pero de códigos. A pesar de que hacía una pila de años que no lo veía, siempre le sentí cerca. Cuando era vocal de prensa en la Comisión Directiva que presidía el Chivo López, se me aparece el Poyo, al que ya conocía de antes, para proponerme armar un programa de radio de Cecheba. Para ese entonces, también estaba Fernando D`Aloia con una idea similar. A pesar de que ambos eran de Trelew no se conocían. Los junté para el proyecto. Y se armó la dupla ideal. Me sentía orgulloso como el técnico que juntó a Bochini con Bertoni. Fue nuestra mejor etapa en Buenos Aires. Compartíamos días y noches diseñando los boletines, armando el programa de radio, trabajando en las fiestas. Aprendimos muchas cosas que luego usamos en nuestras vidas profesionales y particulares. Fue un posgrado hecho antes de recibirnos. El Poyo y Fernando se recibieron de periodistas, y forjaron una amistad de hierro. Yo me recibí de ingeniero, y por esas cosas de la vida me desencontré con ellos, cosa de la cual me arrepiento y ahora ya no podré remediar. Con la excusa de los 20 años de Cecheba volví a tomar contacto con ellos, pero Marcelo no fue a la fiesta y no lo pude ver. Perdón por la frase, no soy periodista, ni político, y menos escritor, y estoy amargado: la puta madre que los pario!!! Que injusta que es la vida a veces, habiendo tanto viejo hijo de mil puta suelto, justo se tiene que morir un tipo bárbaro de treinta y pico, con un pibe de seis años...